h1

Metodología

febrero 5, 2012

No sé nada de pedagogía, se me da fatal enseñar, y aún así me enfada pensar en lo que considero errores de mi proceso escolar: en las decisiones que algunos, bajo el beneplácito del ministerio, tomaron para elegir qué merecía aprender y qué no, pero más me enfada el cómo. ¿Por qué memorizar nombres de autores, fechas, libros, tendencias, generaciones? ¿Por qué no desechar tan absurda metodología y dedicar las horas de clase a recomendar, a picar la curiosidad de los escolares? ¿De verdad es tan complicado? Las clases de literatura han de ser una guía atractiva, un escaparate al que saltar, y no un tedio impuesto. Los libros no son valores constantes pues adquieren o pierden valor según la época y la persona que los lee. Es la obligación de un profesor ayudar a un alumno a descubrir qué le interesa, no a señalarle lo que alguien ha considerado digno y obligarle a tragárselo. Odio la creencia de que la apreciación del arte es algo que sólo se puede aprender, que mediante la disciplina sólo los entendidos son capaces de ver más allá, como si hubieran desarrollado sus sentidos por encima de los demás. ¿Cómo mide uno su comprensión de lo artístico? ¿Cómo dar, a la comprensión de otro, más o menos valor que a la propia? Comparar y pensar. Es parte del desarrollo de toda persona el lanzarse al mar del conocimiento, sólo sabiendo nadar, y ya en la escuela se nos intenta privar de ello. Obligad a los niños a escribir aunque se les parta las falanges (sí, aunque a algunos les pese, luego habrá que leerlos) y orientadlos acorde a cómo son. Sólo un empujoncito. Ello saben lo que les atrae e inquieta. Los libros cambian vidas: los libros son vidas. No impongáis algo tan subjetivo como lo abstracto. Colocad el libro apropiado en la edad oportuna y cambiaréis el mundo. Para bien.

3 comentarios

  1. La literatura es el ejemplo clásico de asignatura-timo. Está tan mal orientada que no sirve para nada, ni aunque te quieras dedicar a eso.

    Variante 1 (muy frecuente): lista de reyes godos de movimientos, autores y obras. Podrían ponerte a memorizar el lorem ipsum y serviría para exactamente lo mismo.

    Variante 2 (menos frecuente): comentario de texto literario. Parece una opcióm más lógica, pero al final se trata menos de usar la cabeza y más de justificar los prejuicios existentes con respecto a ese texto (lo que se viene a llamar “decirle al profesor lo que quiere oír”). Por lo que tengo entendido, en las carreras de filología esto es especialmente sangrante. Cero espacio para una interpretación personal.

    La enseñanza de la literatura es algo tan asombrosamente mal hecho que puede conseguir que autores tan buenos como Quevedo sean ampliamente rechazados por pura aversión aprendida.


  2. Tuve una profesora que llevaba la literatura de una forma algo mas amena… era algo como elige un libro de la lista y hazme comentario, o proponme libro.

    En el colegio mi maestra nos hacia leer en voz alta, y empezamos el Quijote, que nunca acabamos, El camino de Delibes y poemas de Antonio Machado… recuerdo que no terminamos Peter Pan porque le pareció un libro terriblemente machista. Leer en clase no me parecía mal. Era ciertamente una mujer muy activista, politizada y politizaba las clases… ademas me odiaba con bastante locura, por alguna desavenencia política y de formas que tenía con mi padre (recuerdo la bronca que le echo una vez por ue le invito a pasar primero por un puerta… “¡Igualdad! queremos igualdad…” decía , con no poco odio).

    La historia también me ha parecido una asignatura que se daba de manera regular, y aun va a peor, ya que parece que cada comunidad autónoma da un ensalzo a su historia individual, por las famosas competencias, y poco importa que se tergiverse el pasado en favor de ciertos intereses.


  3. Hola ;) Acabo de leer tu post y he de decir que no te falta razón en nada; soy maestra. Es sólo que quería corregirte una frase: ” Es la obligación de un profesor ayudar a un alumno a descubrir qué le interesa, no a señalarle lo que alguien ha considerado digno y obligarle a tragárselo.” Ojalá. Desgraciamente es alrevés y no hay una autonomía real para cambiar eso, llevo cuatro años intentando ir contracorriente, aprendiendo y formándome por mi cuenta para poder hacer las cosas medio bien, algunas casi como tú las describes y sólo he recibido duras críticas y quejas, Presiones del equipo directivo, padres… Porque oye aunque te escriban notas con faltas de ortografía ellos mandan, ellos lo saben todo… Total resumiendo porque de lo contrario no termino;
    estamos obligados a enseñar a escribir entre los 4 y 5, a hacer morir su creatividad, a menospreciar aptitudes y habilidades realmente admirables y de utilidad para que así queden sin desarrollar, a no poder hacer casi nada innovador; pues hay un temario arcaico y ajustadísimo que terminar. Temario que jamás asimilaran y pasaran a secundaria con graves problemas de ortografía, comprensión lectora, habilidad nula en cálculo mental…

    Sólo encuentro decentes algunos colegios públicos que trabajan por proyectos y de los privados en mi opinión apenas merecen mi admiración las escuelas libres; Waldorf, Montessori, Equipo y otras tantas.

    Personalmente hablando resultado: tengo 30 años y si no fuese por la jodida hipoteca, dejaba el funcionariado, la enseñanza y me iba felizmente a plantar tomates ecológicos (literalmente) o a poner copas a Australia o donde fuese. Pero tengo hipoteca: me jodo. Las vacaciones no compensan la desmotivación y el cansancio psicológico que “esto” da.



Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: