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Liquidación

diciembre 20, 2011

Esa centenaria tienda de ahí ofrece liquidación porque se traslada a una zona más barata; aquella otra cerró hace meses, los dueños arruinados. Pesimismo general; aguantaremos hasta enero, dicen, y a partir de entonces ya veremos. El corte inglés a rebosar, padres con tarjeta de crédito en la mano. Yo estuve en el 15M, presume fulanita, un instante atrás defendiéndome que cobrara en negro -en un servicio público- porque, si no lo hacía ella, el dinero se lo llevaba otra; sus pantalones noventa euros. Yo estuve en el 15M, me dice también fulanito, planeando unos gastos brutales para él y fulanita, pero riéndose si le menciono mis impulsivos, y siempre insuficientes, ingresos al primero que me lo pide online con buenos argumentos. Me recuerdan a italianos, no puedo evitar pensar, tan morenos y ruidosos. ¿No bromeaba yo en Londres, la semana pasada, de lo ridículos que me resultaban los spaghetti, comprando artículos de lujo a gritos? Mis barrios -en plural-, y las calles donde me he criado, empiezan a estar más sucias y ruinosas que la ex-república comunista que he dejado temporalmente atrás; los edificios tienen más mugre, los ladrillos más rotos; más desgana, más apaños; urbanizaciones enteras envejecidas, silenciosas; mezquitas sin ventanas, clandestinas en espíritu, sin letreros, abarrotadas una tarde cualquiera, llenas de niños; al lado iglesias restauradas y vacías, anexionadas a apartamentos inhabitados. La gente es amable aquí, me sorprendo pensando sin quitarme la sensación de extranjería; varias gestiones en España resueltas con inusitada facilidad; el español es como jugar a la vida en fácil; me hago el simpático, y cuela. Vaya, ese local que me gustaba es ahora un almacén de congelados. Ese otro se traspasa. Me pregunto cuántos más cerrarán en enero. Me miro en el escaparate de ese edificio más sucio y ruinoso y yo tampoco escapo. En mi reflejo hay más ojeras, mucho menos pelo. Al menos estoy más delgado. Empiezo a notar que mi vida, y todo lo que la rodea, se parece a una secuela innecesaria. Hacerse viejo es asqueroso.

2 comentarios

  1. Asquerosísimo.


  2. así es como uno se hace mayor =D nota mas cambios en el entorno, y encima, la mayoría no le gustan ni un pelo…



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