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Cordobesas

febrero 5, 2010

(Aviso: texto altamente impreciso)

Recientemente encontré un libro tirado de precio en la fnac allí donde mis pies siempre me acaban llevando: la sección de ciencia ficción. Más que el precio y su título, “La Guerra de las Salamandras” (“War with the Newts”), lo que me intrigó fue el nombre del autor: Karel Capek. “¿Un autor checoslovaco de ciencia ficción en una tienda malagueña?”, me pregunté. La curiosidad pudo conmigo y me lo acabé comprando al instante. Pero ya en casa caí en la cuenta que se trataba del autor conocido errónemente por ser el primero en utilizar el término “robot”, algo que simplemente copió de su hermano pintor. Pero a lo que iba: para quien no la conozca, esta novela, aun sin haberla terminado, me está maravillando.

“La Guerra de las Salamandras”, publicada en 1936, trata sobre el descubrimiento, en una remota isla del pacífico, de unos reptiles humanoides, prácticamente fósiles vivientes, de lo más simpáticos y agradables. Tras millones de años de aislamiento, y con una nefasta capacidad para inventar herramientas -usarlas en cambio se les da sorprendentemente bien-, el encuentro con los humanos acaba invirtiendo la convivencia entre ambas especies. En realidad, la novela representa con crueldad y también con un peculiar sentido del humor un brillante vaticinio del alzamiento nazi que estaba al caer, y merece ser colocada a la altura de Un Mundo Felix y 1984 (de hecho nominaron a Capek al novel tras su publicación).

Si bien a Capek se le atribuye la invención de la palabra Robot, en realidad Robot viene del término eslavo robota, que significa trabajo. Eso muchos lo sabrán. Pero no muchos conocerán que esclavo viene de la palabra eslavo, es decir, que hay una extraña conexión circular con más matices de los que uno podría pensar entre ambas palabras.

Me encantan las cordobesas. Esa mezcla de cabello oscuro y ojos claros derrite a cualquiera, y muchas veces, aquí en Eslovaquia -y más en verano cuando, por motivos naturales o no, están más bronceadas- al ver a una morena con ojos azules y pantalones ajustados me doy la vuelta para mirarles disimuladamente el culete y no puedo evitar pensar: “vaya, esa tiene toda la pinta de cordobesa”.

Eslavo. Esclavo. Allá en la época del Imperio Romano -o antes o después; jamás he sido muy preciso en términos históricos y tampoco es que sea mi intención-, cuando el tráfico de humanos estaba en su auge en el Mediterráneo, solían transportarse hombres eslavos a la península ibérica. Al contrario que los andaluces “puros”, estos eslavos eran más altos y fornidos, pero de cabellos no del todo claros y por tanto bien preparados para el Sol -en Eslovaquia el Sol pica bastante en verano, pese a lo que uno pueda pensar-. Bien, muchos de esos “eslavos esclavos” fueron llevados al sur de España, fornicaron como conejos y… he ahí por qué hay tantas Miss España cordobesas de ojos verdes o azules.

Conclusión: la próxima vez que veas a una andaluza morena y de ojos claros apártala de un empujón, pues es un robot.

4 comentarios

  1. Deja las drogas, en serio.


  2. Menuda conclusión machote… las canarias también tiene algo de especial, más de pájara que de can, pero allí se dan unas mezclas que las hacen muy apetitosas, aunque todas las mezclas no son buenas…


  3. Repasa las fechas… los eslavos llegan a Europa en torno al siglo VI…
    Mira la fecha de la caída del Imperio Romano de Occidente.
    Te refieres en todo caso a las esclavas germanas, que (supuestamente) influyeron en las romanas a la hora de teñirse el pelode rubio.

    Por cierto robot(a) = trabajo / trabajar en todas las lenguas eslavas, lo de esclavo no sé dónde lo has leído, había un estudio de esa palabra y su traducción al español de una profesora checa en internet en pdf, creo que no coincidía en nada con lo que has expuesto.

    En la edad media en la peninsula ibérica el término “eslavo” hacía referencia a TODO esclavo cristiano al servicio de los musulmanes (especialmente mercenarios en sus ejércitos), incluidos francos, germanos, lusos, etc, no es algo “racial” y en muy pocos casos eran lo que hoy se denomina como eslavos (es decir, la inmensa mayoría ni de coña eran rusos, bohemios, moravos, etc, como mucho de los balcanes).

    Saludos.


  4. Corregido; gracias por los aportes.



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