Archive for 26 febrero 2010

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Tetera

febrero 26, 2010

No me ha gustado eso de que me toquen a Thor. Blasfemos.

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QT

febrero 24, 2010

Durante el último año y medio he estado trabajando bajo contratos que me impedían comentar nada sobre lo que hacía o dejaba de hacer, así como para quién, dónde y cómo. En cambio desde comienzos del presente año -y hasta marzo- mi ámbito ha sido open source y eso significa que temporalmente puedo comentar mi trabajo con total libertad.

Esto que se ve en el video, salvo la voz y un 10% del código, ha sido desarrollado por mí en unos 6 días. Se trata de un plugin que permite al entorno QT Creator desarrollar, previsualizar y empaquetar widgets basados en Web Runtime. El plugin ha sido realizado con QT C++ y es compatible con Windows, Linux y Mac OS. Pronto la versión final estará subida a SourceForge.

Antes (justo hasta la semana pasada) he estado haciendo el scheduler para FOSDEM (versión Maemo). Para los curiosos, el código ya puede descargarse aquí.

Y eso es todo sobre asuntos profesionales, al menos por una temporada.

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Editorial

febrero 12, 2010

España es un país de masiva producción literaria en comparación con el volumen de venta de libros en sus fronteras. Las editoriales son las primeras en saberlo y cada semana reciben docenas, tal vez cientos de solicitudes de desconocidos para que publiquen sus obras. Por esto muchas editoriales cierran sus puertas totalmente a los autores noveles. Alguna que otra suele fingir que acepta solicitudes pero a la hora de la verdad no responden: el silencio es también una respuesta.

Otras, en cambio, bien porque disponen de la infraestructura adecuada o porque son pequeñas y apenas son consultadas, sí que leen lo que reciben.

En estas editoriales hay una fase de criba. Un equipo interno recibe el combo “sinopsis, cv literario y primeros capítulos” y les echa un vistazo. No existen datos oficiales al respecto pero se comenta que sólo el 2% de los fragmentos entregados pasan ese primer filtro; el 98% restantes va a la papelera sin contemplaciones.

¿Por qué?

Además del evidente sinsentido que es darle una oportunidad a algo que no promete en sus primeras 20 páginas, ya sea por fallos gramaticales o estilo/temática pésimos, tras ese primer filtro que, digamos, tiene un coste asequible, hay un segundo proceso más caro.

Para realizar un análisis sobre un libro de entre 200 y 400 páginas hace falta pagarle a un equipo profesional para que decida si la novela es rentable, buena y digna. El coste de este segundo análisis le cuesta a la editorial, según lo importante que sea, desde los 50 a los 100 euros por experto que participe: se trata de una inversión que, intuyo, la editorial toma considerando que tiene entre manos algo prometedor; más en estos tiempos de crisis.

Por primera vez en mi vida ayer entré en ese 2%. No es un gran hito, y tengo el presentimiento de que obtendré respuesta negativa, pero fue un buen incentivo para mi autoestima. La editorial en cuestión es tripe A (no diré nombre aquí pero es la misma que edita en castellano a Neil Gaiman, Christopher Paolini y algún otro peso pesado), por lo que es demasiado bonito para que el asunto salga bien.

La respuesta en uno o dos meses. Mientras tanto espero que la breva caiga en otros sitios.

PD a todos los que ojearon la demo: el material final mutó bastante. Para bien.

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Antwoord

febrero 10, 2010

No sé si esto es horroroso o sencillamente genial.


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Flint

febrero 5, 2010

Qué forma de cargarse un mito de la juventud. Pero lol.

Sin duda alguna, un reventao de la cabesha.

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Cordobesas

febrero 5, 2010

(Aviso: texto altamente impreciso)

Recientemente encontré un libro tirado de precio en la fnac allí donde mis pies siempre me acaban llevando: la sección de ciencia ficción. Más que el precio y su título, “La Guerra de las Salamandras” (“War with the Newts”), lo que me intrigó fue el nombre del autor: Karel Capek. “¿Un autor checoslovaco de ciencia ficción en una tienda malagueña?”, me pregunté. La curiosidad pudo conmigo y me lo acabé comprando al instante. Pero ya en casa caí en la cuenta que se trataba del autor conocido errónemente por ser el primero en utilizar el término “robot”, algo que simplemente copió de su hermano pintor. Pero a lo que iba: para quien no la conozca, esta novela, aun sin haberla terminado, me está maravillando.

“La Guerra de las Salamandras”, publicada en 1936, trata sobre el descubrimiento, en una remota isla del pacífico, de unos reptiles humanoides, prácticamente fósiles vivientes, de lo más simpáticos y agradables. Tras millones de años de aislamiento, y con una nefasta capacidad para inventar herramientas -usarlas en cambio se les da sorprendentemente bien-, el encuentro con los humanos acaba invirtiendo la convivencia entre ambas especies. En realidad, la novela representa con crueldad y también con un peculiar sentido del humor un brillante vaticinio del alzamiento nazi que estaba al caer, y merece ser colocada a la altura de Un Mundo Felix y 1984 (de hecho nominaron a Capek al novel tras su publicación).

Si bien a Capek se le atribuye la invención de la palabra Robot, en realidad Robot viene del término eslavo robota, que significa trabajo. Eso muchos lo sabrán. Pero no muchos conocerán que esclavo viene de la palabra eslavo, es decir, que hay una extraña conexión circular con más matices de los que uno podría pensar entre ambas palabras.

Me encantan las cordobesas. Esa mezcla de cabello oscuro y ojos claros derrite a cualquiera, y muchas veces, aquí en Eslovaquia -y más en verano cuando, por motivos naturales o no, están más bronceadas- al ver a una morena con ojos azules y pantalones ajustados me doy la vuelta para mirarles disimuladamente el culete y no puedo evitar pensar: “vaya, esa tiene toda la pinta de cordobesa”.

Eslavo. Esclavo. Allá en la época del Imperio Romano -o antes o después; jamás he sido muy preciso en términos históricos y tampoco es que sea mi intención-, cuando el tráfico de humanos estaba en su auge en el Mediterráneo, solían transportarse hombres eslavos a la península ibérica. Al contrario que los andaluces “puros”, estos eslavos eran más altos y fornidos, pero de cabellos no del todo claros y por tanto bien preparados para el Sol -en Eslovaquia el Sol pica bastante en verano, pese a lo que uno pueda pensar-. Bien, muchos de esos “eslavos esclavos” fueron llevados al sur de España, fornicaron como conejos y… he ahí por qué hay tantas Miss España cordobesas de ojos verdes o azules.

Conclusión: la próxima vez que veas a una andaluza morena y de ojos claros apártala de un empujón, pues es un robot.