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Tinto

diciembre 11, 2009

A lo largo de la última década he logrado acabar textos de longitud muy variable; desde relatos de una o dos páginas hasta obras que rozaban los varios cientos. Aunque a día de hoy considere que prácticamente ninguna de esas abominaciones merezca ser leída, una vez las terminaba siempre experimentaba la misma sensación de gloria, como si acabara de parir un hijo o ganado una batalla, y todo era un estallido de euforia.

Hoy he terminado el último capítulo de algo que llevaba escribiendo desde la pasada primavera y por primera vez en mi vida me ha invadido la tristeza al escribir las últimas líneas. Pero ni lo que he escrito es tan importante como para alterar emocionalmente a nadie, ni un párrafo en sus páginas mejorará lo más mínimo la vida de quien lo lea (de hecho la novela es de corte juvenil y fantástico, algo raro ya que por lo general aborrezco ese género). No obstante ya empiezo a echar de menos tanto la obligación autoimpuesta de seguir un plan de escritura como, y esto es lo que más me extraña, la compañía de ciertos personajes ficticios en mi cabeza.

Aún me queda mucho trabajo con el texto entre relecturas, descansos y vuelta a empezar, y supongo que no habrá versión digna hasta el próximo verano, tras el cual no sé qué haré, pero tras una gestación tan agradable y un parto más sencillo de lo que podía esperar, sencillamente, necesito más de esta esquizofrenia llamada escritura. No lo puedo evitar.

Dicen que soy héroe,
yo, débil, tímido, casi insignificante,
si siendo como soy hice lo que hice,
imagínense lo que pueden hacer todos ustedes juntos”.

Mahatma Gandhi

2 comentarios

  1. Que envidia (sana) que encuentres el tiempo y fuerza de voluntad para escribir novelas de hasta cuatrocientas páginas. A mi me han publicado cosillas en el Reino Unido (haikus en inglés sobre todo) y hace 1 año me animé a empezar a escribir en mi propio idioma que lo tengo algo ´´oxidado´´. Esta semana he quedado finalista en un concurso de microrrelatos así que siempre es una alegría cuando a un ´´hijo tuyo´´ lo aprecian los demás. ¡Que sigas escribiendo! :) y espero que te publiquen tu último texto.


  2. “Hoy he terminado el último capítulo de algo que llevaba escribiendo desde la pasada primavera y por primera vez en mi vida me ha invadido la tristeza al escribir las últimas líneas.”

    Ahora ya sabes cómo me sentí cuando terminé de leer el proyecto (y por qué tardé dos meses escasos en empezar un doctorado).



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