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Gazpacho

junio 26, 2009

En los restaurantes de confianza donde suelo ir a almorzar a diario ofrecen con el menu 2 sopas distintas a elegir. Hoy las opciones eran puchero normal y para mi sorpresa, como dice el título, gazpacho. A la hora de pedirlo me he sentido ridículo pronunciando en eslovaco para que me entendieran a la primera -gaspajo-, pero luego me ha sorprendido gratamente lo que me han dado. Bien es cierto que el perejil y el toque de azúcar (sí, gazpacho con azúcar) sobraba, pero por lo demás estaba muy bueno -será que llevo un año sin probarlo y cualquier cosa me iba a saber a gloria-. No obstante en el almuerzo éramos diez, nueve eslovacos y yo, y todos a excepción del que escribe pidió puchero. Sólo uno de mis compañeros llego a preguntarme por los ingredientes mientras esperabamos que trajeran la comida y sólo ese mismo compañero se atrevió a probarlo luego de mi cuenco, diciendo que por supuesto le daba mil vueltas al puchero de los cojones (no hay semana que no lo tomen una o dos veces, aunque sospecho que son más cuando no los veo los fines de semana). No se si será porque una sopa servida fría (como era anunciada en el menú) les suena blasfemo y sin sentido… porque luego aqui son tremendamente curiosos a la hora de probar el alcohol extranjero -todos saben más de vinos españoles, moscatel incluído, que yo-.

Nótese que es el primer plato español que menciono en este blog porque es el primero medio decente que pruebo en este pais. En Austria ya me fui de tapas una vez y, aunque el dueño del local en cuestión era latinoamericano, aquella experiencia fue sobresaliente. Pero en lo que respecta a Eslovaquia… aún recuerdo los “muslos de pollo a la española” de la semana pasada que no eran más que pollo asado recubierto de niva, un queso del norte del pais muy parecido al roquefort solo que con un toque más fuerte de sal. En realidad el plato que mas conocen aqui como ibérico (aún no he encontrado a nadie que sin haber viajado a la piel de toro sepa lo que es la paella o el jamón serrano por ejemplo, asi que no nos vendemos tan bien como pensamos) es el llamado “pájaro español”, que consiste de un filetito de pollo o de cerdo relleno de huevo duro y… pepinillos en vinagre, que se mete en el horno. Luego les digo que en España, salvo para las hamburguesas, la forma común de comer los pepinillos -y los encurtidos en general- es directamente sin cocinarlos, y no me creen. Y también les digo que la comida española en general no es picante como la mexicana, y tampoco me creen.

-¿Qué palabras sabes en mi idioma?
-Ah, sólo unas pocas: “Hola, ¿qué tal?”, “Olé”, “Sangría”, “Desperado”…
-¿”Desperado”, cómo la película? Nunca he escuchado a nadie usarla. Se dice “desesperado“.
-No me lo creo.

One comment

  1. Yo todavía no me he atrevido con ninguno de los españoles que hay aquí (uno que es una cadena y otro ofrece comida “inspirada en España”, vamos, que probablemente pongan baked beans con tortilla de patatas).

    Este lunes voy para Málaga, me voy a poner de pescado hasta las cejas.



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