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Simbionte

octubre 11, 2008

La semana pasada realizaron una serie de rotaciones en el trabajo y he cambiado de proyecto. Supuestamente ahora tengo un ambiente más estable y menos experimental, pero en apenas un mes ya me había habituado a compañeros de equipo y a diversas herramientas que parcialmente dejaré atrás. Ahora me centraré en Symbian, que estoy aprendiendo desde cero con todo lo bueno y malo que eso supone, y mi trabajo consistirá en añadir algún nuevo detalle a la futura revisión del Nokia N96. En realidad es como empezar de nuevo, así que no sé cómo transcurrirán las próximas semanas. De estar en un equipo de 10 personas sólo en mi ciudad, ahora somos otro tipo y yo solamente. Veremos, porque me han elegido para sustituir a un ingeniero de 15 años de experiencia y dudo que logre disimular su ausencia. Hace 15 años yo aún estaba aprendiendo a dividir con decimales.

Igualmente he recibido el primer sueldo y he comenzado las clases. Estoy deseando renovar contrato en diciembre y ver hasta qué punto engorda mi cuenta corriente, porque hasta entonces será raquítica. Respecto a la facultad, poco que decir salvo lo experto que me estoy volviendo en disimular mi cansancio por las tardes. Eso, y lo mal que llevo al ser consciente de que pago por aprender cosas totalmente inútiles y de las que muy probablemente me arrepienta -por lo no sencillo del temario-.

También he quedado varias veces con los nuevos erasmus de las tres residencias. Les cuesta tanto comprender que tengo responsabilidades como a mí ser capaz de salir entre semana, y a veces, hasta en findes. No haré comparaciones pero de un año para otro hay muchas cosas distintas, tantas que acrecientan mi sensación de no pertenencia: Yo era y sigo siendo del grupo de gambiteros del 07-08. Por lo demás son muy buena gente y espero quedar más veces así como hacer algún que otro viaje con ellos.

Y poco más me apetece contar desde un país en el que nadie habla ni se ve afectado por la crisis. Más allá de la llegada del euro en Enero, el hockey y los sucesos en países fronterizos, el resto que acontece en el mundo es considerado como curiosidad por los eslovacos. Suerte que leo prensa extranjera todas las mañanas.

En las fotos, algunos detalles del finde pasado en mi reencuentro con Budapest.

6 comentarios

  1. Vaya pinta tiene la tarta de Halloween, las babas me impiden pronunciarme sobre el resto de la entrada.


  2. Eso pensaba yo, pero luego al morderlas se te saltan los empastes. La cubierta es enteramente de azucar solidificado con pintura comestible, aproximadamente un centimetro sin exagerar.


  3. :_ qué decepción. Los dulces son una de las cosas que por aquí echo de menos, todos son pies, es decir, todos son tipo tartaleta de masa quebrada y relleno, un estilo a la tarta de manzana… y a mí me gustan los pastelitos bizcochosos.


  4. Bizcochosos son, aunque hay que tener una buena tolerancia al chocolate-cemento http://picasaweb.google.com/TheSlovakSpiral/BudapestRevisited#5255970848872642850


  5. Uh! Tiene toda la mismita pinta que la tarta de la boda rumana. De sabor no andaba mal, pero la textura no era precisamente lo mío, prefiero un phoskito :D


  6. […] Kosice Reloaded I’ll come back – My new flat – Flatmates – Slovak Paradise & Work – Pest & Buda & Symbian – Zadiel […]



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