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Collage

abril 8, 2008

Llevo un tiempo queriendo hablar de varias cosas y como me falta tiempo he decidido hacer un post de temas sueltos, a modo de curiosidad, ya que éste no es un blog de esos que reflejan cualquier cosa de actualidad alimentando los feeds diez veces al día.

La primera casualidad va sobre una enfermedad, no del todo extraña, que afecta en un grado mucho mayor aquí en Eslovaquia. Antes de este mes no tenía ni idea de que existía la “Astenia Primaveral”, pero viendo a mi alrededor y sintiéndola casi todos los días uno es plenamente consciente de que pasa algo raro. Según los especialistas, la Astenia la sufren 1 de cada 10 personas en estas fechas. Por aquí ese rango debe ser de 9 por cada 10. La gente duerme más de la cuenta, sufre dolores de cabeza, desgana y mil síntomas más. Es una diferencia llamativa respecto a España pues aquí no hay epidemias de gripe, vacunaciones en masa y un gasto extra en kleenex. En su lugar la Astenia te deja una mezcla de resaca con los efectos de una paliza. Empiezo a desear ver la playa, porque ya metidos en Abril la naturaleza parece perezosa por arrancar aquí y por ejemplo, esta mañana, por sorpresa me pilló 1º C en el camino a la facultad, sin bufanda ni guantes, y me iba a cagar en las estaciones y los vientos nórdicos de los cojones.

El otro detalle interesante tiene que ver con las Geodas, esas “piedras huecas” rellenas de amatistas y demás filigranas geológicas. Semanas atrás vi una en la que yo cabría dentro, apunté que quería indagar en el tema y hoy he encontrado que la Geoda más grande conocida, de más de 9 metros, está en Andalucía, concretamente en el pueblo de Pulpí, en Almería, para quien quiera y pueda ir a visitarla (en plan espeleólogo). Las geodas se forman en recovecos a mucha profundidad cuando aguas subterráneas ricas en minerales se filtran depositando cristales en su interior durante la tira de años.

Y el detalle final, olvidado en el post correspondiente a mi visita Austríaca, es culpa de olvidarme la cámara cuando más falta hace -sólo capto cosas las pocas veces que la llevo, si tuviera una cámara apañada 24 horas en el móvil lo íbais a flipar-. Bueno, al tema. Me pregunto cuántos países tienen “bebida gaseosa nacional”. Si alguien ha estado al tanto, soy consumidor no asiduo de Kofola -más cafeína y menos azúcar en la respuesta checoslovacacomunista a la Coca-Cola-. En Vienna descubrí, o me atreví pues me lancé a ella sin que el camarero supiera explicarme en qué consistía, la bebida gaseosa nacional austríaca, llamada Almdudler. De color pajizo, yo la definiría como una fanta con sabor a gelatina royal, de toques vainillescos y un regusto cansino a la par que insípido. Una mierda. No obstante barata por si alguien siente curiosidad, quizá una alternativa sana a las mezclas con Red-Bull y, al igual en que la Coca-Cola, su composición se pierde en el -debería prohibirse- término “extracto de hierbas”. A saber.

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