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Yeso

marzo 15, 2007

Existen criaturas no demasiado listas con capacidad para volar, y eso demuestra la injusticia reinante en la naturaleza. Debería exigirse un mínimo de comprensión para poder flotar en el aire y disfrutar de esa sensación. Las polillas por ejemplo pueden englobarse entre los insectos más estúpidos del planeta, si acaso alguien ha intentado medir la inteligencia de estos pequeños y blanquecinos seres. No obstante, y por motivos literarios que no vienen al caso, siento simpatía por determinadas criaturas y ésta es una de ellas. La Tineola Bisselliella.

polilla.jpg

Las polillas son etéreas, ligeras y parecen estar construidas de fino polvo de talco. Además suelen comportarse de forma imprevisible. Una polilla no sigue patrones evidentes como las hormigas o las moscas: pueden lanzarse contra la cara de quien las observa sin motivo aparente, o permanecer inmóviles mientras se está a un milímetro de tocarlas. Las polillas son habitantes de la comodidad, buscan resquicios donde el lujo textil las alimente y ese aire fantasmal, de carencia de vida, puede provocar repugnancia en los ojos de quien mira y piensa de forma superficial. Son las mariposas de los dementes.

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La visita de una polilla puede ser inspiradora, y llega a ser poética a la luz de una vela. Porque la relación entre la polilla y la vela es la metáfora de la pasión y el reflejo de la naturaleza humana en el cuerpo de un insecto. La polilla y la vela llevan a cabo el idilio más hermoso realizable, instantáneo e intenso, reconocido por cualquiera que haya sentido algo en su interior alguna vez: luz y fuego en las entrañas, olor a quemado, humo y ceguera segundos antes de acabar convertidos en una plasta gris en la pared.

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Siempre se repite el rol de ser polilla y luego vela. Danzamos al compás del aleteo, sentimos la irresistible atracción al no despegarnos de la hipnótica llama. Volamos deseando abrazar el fuego. Lloramos por la distancia que nos separa y olvidamos el dolor que supone sumergirnos en ella, arder como prende el papel en una hoguera y ser destruidos capa a capa, felices y satisfechos, llevados a la gloria del placer que supone la entrega absoluta. La autodestrucción de la polilla en la vela.

vela2.jpg

13 comentarios

  1. “Me aburrooooo”

    Homer J. Simpson


  2. O rly?


  3. Ya rly!


  4. :_(


  5. Como siempre, tan filosófico y romántico ;)


  6. Jejej

    Perdona que no te conteste en el fotolog, pero esta to petao y como aquí te tienen, esta entrada tan brillante to’ abandonada… te comento.

    Me encantó cuando la leí. De hecho, de lo que más me gusta cuando leo tus entradas es la imagen mental que forman, porque la escribes de puta madre.

    Por cierto, ya que estamos en la misma cima de la montaña, cuando te pases por la latitud de Granada, avisa y nos echamos unas tapas.

    Un saludo tío.


  7. Llegué aquí buscando imágenes de velas y me encuentro con esto… Qué buen texto, qué cierto además. Pero sobre todo qué bellamente escrito. Me voy muy gratamente impresionada y te aseguro que jamás volveré a mirar a las polillas del mismo modo después de leer esto.


  8. He comprobado que la polilla no es tan estupida como dicen, hoy quise matar con un manazo una de ellas, dio la vuelta y me ataco embistiendo mi mano. No es la primera vez. Cuando he tratado de eliminar otras, han descendido en vuelo en picada y se han escondido debajo de la cama. Demostrado que son guerreras, detectan la agresividad antes de que las ataquen, que oipinas?
    Juanca


  9. Yo creo que más que guerreras son kamikazes. No sé, jamás he visto un documental sobre el comportamiento polillero, quizá alguno tenga razón o ninguno de los dos, a saber. Pero lo del fuego es un error de diseño bien gordo: son atraidas por la luz de las fogatas desde que el ser humano sabe hacerlas, a fin de encontrarse con sus congéneres para procrear, pero no evitan quemarsr como el resto de animales.


  10. De error de diseño nada. Las polillas se lanzan al fuego porque la luz artificial es algo relativamente nuevo en términos evolutivos y los insectos utilizan la luz de la luna y las estrellas para orientarse. Mantienen su rumbo de tal manera que la luz celeste (con rayos paralelos debido a su lejanía) siempre incide sobre sus ojos compuestos (y por eso son compuestos, para poder detectar los ángulos en los que les llega la luz) en un determinado ángulo, que depende del rumbo que hayan decidido tomar. Ahora bien, las fuentes lumínicas artificiales no producen rayos paralelos, obviamente. El resultado es que las polillas y demás insectos nocturnos suelen describir una hermosa espiral que está condenada a terminar en el centro mismo de la fuente lumínica.

    Salvo detalles quisquillosos, es más o menos así. He vuelto a releer el texto después de casi un año y me sigue pareciendo tan hermoso como entonces. Si no más…


  11. me interesa el tema y es por eso que leí tu comentario, vale, salud y saludos!


  12. quieroinformaciónmasespecifica de lapolilla de la foto ya que mi hermano encontro una polilla muybonita esigual a estamide como 5 centimetros y las alas internas son rosadases muy lindasus antenasson duras y blancas al igual que sus patas tiene carita de ratón.


  13. aaaaaaaa lapolilla queme interesa la informacion es de la primera de la foto



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