h1

Fruit

septiembre 9, 2013

Brillante.

h1

Traducciones

agosto 13, 2013

La culpa es mia por no bajarme el original desde el principio. De esas cosas que te hacen sospechar que algo no anda bien. Abajo una frase aleatoria de El Fin de la Infancia de Arthur C. Clarke:

“El hombre occidental había vuelto a aprender lo que el resto del mundo nunca había olvidado: que la holganza no era algo pecaminoso, y que la pereza no era un signo de degeneración”.

y abajo lo mismo en Childhood’s End:

“Western man had relearned-what the rest of the world had never forgotten-that there was nothing sinful in leisure as long as it did not degenerate into mere sloth”.

Muy bien campeón, muy bien.

h1

Místicos

octubre 17, 2012

Trascendencia chorra, derroche de virtuosismo y simbolismo, sonido sobreproducido… me llevo diez.

h1

Feferoni

octubre 4, 2012

Imagen

Me acabo de tomar para merendar, raro que es uno, una ración de bacalao encurtido con feferoni. El feferoni, no confundir con pepperoni, es un pimiento de la familia de los Capsicum annuum que suele consumirse fresco y no del todo desarrollado; por eso su forma común en los platos es la de un tomate cherry, apenas identificable de uno auténtico a más de medio metro, razón por la cual, hace cinco años, tuvimos algún que otro momento entre lágrimas los erasmus de Kosice. Es muy típico de Hungría y su periferia, y su saborcillo en mis labios me empuja a escribir esto.

Hace cinco años no podía con él. Ahora mismo he disfrutado y sin requerir leche después, truco para diluir la capsaicina. Como todos, en la “juventud” había probado el tabasco, digamos nivel 2/10 en mi escala. Aparte de la cayena en polvo no recuerdo nada equivalente en mi entorno. Hasta que empecé a vivir fuera. Oh, la Sriracha, qué haría yo sin tí y sin el día que te conocí. 4/10 en mi escala.

Imagen

La Sriracha viene a ser la marihuana de los picantes: el puente a cosas más fuertes pese a su apariencia inofensiva. Empecé con ella algo timido y cauto, pero rápido se volvió indispensable hasta el punto que excluyó de mi dieta cualquier otra salsa de bote. Luego vinieron las pastas de curry, más verde que roja por mi tendencia a usarla en pescados, pero el verdadero salto, la parte chunga de la historia, vino con the motherfucking Habanero.

Hay una cosa llamada Escala Scoville, un tanto inexacta pero válida para medir la intensidad del picante. El Habanero (mi 8/10), alcanza un nivel bastante aceptable hasta el punto que la primera vez que lo probé rebasó mi umbral no de molestia, sino de dolor (error de novato al tomarlo sin mezclar). Eso fue hace un año. Ahora, con cautela, puedo disfrutar de él, y también del Madras, y del Vindaloo si me acompaña un buen Lassi. Sobra decir que a día de hoy la Sriracha y el feferoni no me hacen ni cosquillas, son aperitivos. El círculo del calor infernal se ha cerrado.

Imagen

Dicen que, sin abusar (no le hecho picante a todo y sigo apreciando los sabores, no como un amigo indio que le echa cayena a la ensalada), este tipo de comida ayuda al metabolismo e incluso reduce el riesgo de cáncer. Dicen. Yo me limito a probar y disfrutar en honor a la ciencia (ciencia gastrointestinal, se entiende).

Dos cosas antes de terminar: no quiero ir más allá y odio los jalapeños. Mi escala de 9/10 y 10/10 me pondría el culo torcido y no es una metáfora: a una de las salsas más hardcore la llaman ass-reaper. Y sobre los jalapeños… me sientan como un tiro. No sé que tienen que me rompen por dentro. Por suerte hay más donde elegir.

h1

Metodología

febrero 5, 2012

No sé nada de pedagogía, se me da fatal enseñar, y aún así me enfada pensar en lo que considero errores de mi proceso escolar: en las decisiones que algunos, bajo el beneplácito del ministerio, tomaron para elegir qué merecía aprender y qué no, pero más me enfada el cómo. ¿Por qué memorizar nombres de autores, fechas, libros, tendencias, generaciones? ¿Por qué no desechar tan absurda metodología y dedicar las horas de clase a recomendar, a picar la curiosidad de los escolares? ¿De verdad es tan complicado? Las clases de literatura han de ser una guía atractiva, un escaparate al que saltar, y no un tedio impuesto. Los libros no son valores constantes pues adquieren o pierden valor según la época y la persona que los lee. Es la obligación de un profesor ayudar a un alumno a descubrir qué le interesa, no a señalarle lo que alguien ha considerado digno y obligarle a tragárselo. Odio la creencia de que la apreciación del arte es algo que sólo se puede aprender, que mediante la disciplina sólo los entendidos son capaces de ver más allá, como si hubieran desarrollado sus sentidos por encima de los demás. ¿Cómo mide uno su comprensión de lo artístico? ¿Cómo dar, a la comprensión de otro, más o menos valor que a la propia? Comparar y pensar. Es parte del desarrollo de toda persona el lanzarse al mar del conocimiento, sólo sabiendo nadar, y ya en la escuela se nos intenta privar de ello. Obligad a los niños a escribir aunque se les parta las falanges (sí, aunque a algunos les pese, luego habrá que leerlos) y orientadlos acorde a cómo son. Sólo un empujoncito. Ello saben lo que les atrae e inquieta. Los libros cambian vidas: los libros son vidas. No impongáis algo tan subjetivo como lo abstracto. Colocad el libro apropiado en la edad oportuna y cambiaréis el mundo. Para bien.

h1

Liquidación

diciembre 20, 2011

Esa centenaria tienda de ahí ofrece liquidación porque se traslada a una zona más barata; aquella otra cerró hace meses, los dueños arruinados. Pesimismo general; aguantaremos hasta enero, dicen, y a partir de entonces ya veremos. El corte inglés a rebosar, padres con tarjeta de crédito en la mano. Yo estuve en el 15M, presume fulanita, un instante atrás defendiéndome que cobrara en negro -en un servicio público- porque, si no lo hacía ella, el dinero se lo llevaba otra; sus pantalones noventa euros. Yo estuve en el 15M, me dice también fulanito, planeando unos gastos brutales para él y fulanita, pero riéndose si le menciono mis impulsivos, y siempre insuficientes, ingresos al primero que me lo pide online con buenos argumentos. Me recuerdan a italianos, no puedo evitar pensar, tan morenos y ruidosos. ¿No bromeaba yo en Londres, la semana pasada, de lo ridículos que me resultaban los spaghetti, comprando artículos de lujo a gritos? Mis barrios -en plural-, y las calles donde me he criado, empiezan a estar más sucias y ruinosas que la ex-república comunista que he dejado temporalmente atrás; los edificios tienen más mugre, los ladrillos más rotos; más desgana, más apaños; urbanizaciones enteras envejecidas, silenciosas; mezquitas sin ventanas, clandestinas en espíritu, sin letreros, abarrotadas una tarde cualquiera, llenas de niños; al lado iglesias restauradas y vacías, anexionadas a apartamentos inhabitados. La gente es amable aquí, me sorprendo pensando sin quitarme la sensación de extranjería; varias gestiones en España resueltas con inusitada facilidad; el español es como jugar a la vida en fácil; me hago el simpático, y cuela. Vaya, ese local que me gustaba es ahora un almacén de congelados. Ese otro se traspasa. Me pregunto cuántos más cerrarán en enero. Me miro en el escaparate de ese edificio más sucio y ruinoso y yo tampoco escapo. En mi reflejo hay más ojeras, mucho menos pelo. Al menos estoy más delgado. Empiezo a notar que mi vida, y todo lo que la rodea, se parece a una secuela innecesaria. Hacerse viejo es asqueroso.

h1

Plaatua

agosto 17, 2011

F. F. 14:05
// tämä varmuuden vuoksi TODO pitääkö tämän taulukon sisältää 5 eri plaatua?????
i hate when find comments in finnish
N. M. 14:06
:D
they are very helpfull, right?
F. F. 14:06
This precaution TODO whether this table contains 5 different plaatua ?????
niiice
i wonder what plaatua is
N. M. 14:06
some sexually transmitted disease?
F. F. 14:07
fuck that shit, i am going to space
N. M. 14:07
nothing to do here, pppfffffhhhh
F. F. 14:07
LOL

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.