Archivos de la categoría ‘Pedanterías’

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Narrativa

Mayo 19, 2009

Interesante artículo en Anait que copio aquí con todo el morro del mundo:

“El ser humano es un animal social. Ésa es una frase harto manida que nos han repetido hasta la extenuación en cien mil clases distintas, desde el profesor barbudo en las aulas de “ética” de la escuela hasta sesudos sociólogos en sus palestras de la universidad. Y es un cliché cansino y muy repetido porque es cierto. El ser humano tiene la imperiosa necesidad no sólo de reunirse con gente, sino también de contarse cosas. Y anda que no hemos desarrollado ingenios para hacerlo. Desde señales de humo hasta conexiones de ADSL, hemos dedicado tiempo, seso y dinero ingente únicamente para contarnos historias.

Pero nuestro ánimo no se queda ahí: resulta que en cuanto inventamos cualquier cosa, una de las primeras preguntas que nos hacemos es “¿servirá para decir algo?”. Y así nos encontramos con que el ser humano lleva siglos intentando narrar a través de absolutamente todos los medios posibles. Pero todos. Desde ánforas pintadas con escenas de la mitología griega, hasta rollos de papel higiénico con la cara de Bush estampada, a los humanos siempre nos ha molado que todo aquello que nos rodea “diga” alguna cosa. Y llegó un momento en el que pusimos nuestros ojos ansiosos de narraciones sobre los videojuegos. Y se lió parda.

Los videojuegos, al igual que esas ánforas griegas que descansan en un museo, no fueron creados ex profeso para narrar ni para decir nada, sino que fueron un invento que nació como un simple entretenimiento, como una peonza o un balón. Pero como todo, llegó un momento en el que alguien decidió que un videojuego molaba, pero que un videojuego que contase una historia tenía que molar mucho más, dónde iba a parar. El problema es el mismo con el que se encontró el alfarero griego cuando se propuso hacer que su recipiente para transportar aceite narrase algo: estaba intentando hacer que un medio que no es narrativo ni se había creado como tal, lo fuera. Se enfrentó al dilema narrativo de los videojuegos: cuanto más narra y expone, menos videojuego es, y más otra cosa.

No me malinterpretéis. No digo que no se puedan narrar historias mediante videojuegos, ni mucho menos. Todo el mundo sabría poner ejemplos de juegos con buena historia. Lo que digo es algo que salta a la vista. Los videojuegos no nacieron como medio de transmisión de información. Le pasa lo mismo que a la música. Una buena canción no necesita de una buena historia o una buena letra, porque lo que define a la música no es eso, de igual manera que un videojuego no necesita de una historia para ser bueno, por mucho que dentro de los medios no narrativos existan géneros como los RPGs o la ópera que se presten más a ello.

Visto así, parece un juego de suma cero: cuanta más narrativa contiene un videojuego, menos videojuego es, y en más libro o película se transforma. Ese dilema ya lo puso de manifiesto el famoso crítico cinematográfico Roger Ebert. Sostenía que los videojuegos difícilmente llegarían a alcanzar el nivel artístico del cine o la literatura por un simple motivo: los videojuegos giran en torno a la toma de decisiones por parte del jugador, lo que anula la razón de ser de la narrativa, esto es, el control del autor/narrador. Y lo peor es que, en cierto modo, tiene razón. Cuando narramos una historia en un videojuego, no podemos estar seguros de que nuestro mensaje se va a transmitir tal y como buscábamos. Un juego no se juega siempre de la misma manera, limitando brutalmente los recursos de la narración. No hay estructura muy definida, o si la hay, el juego tendrá que ser lineal. Peor aún, no hay ni tempo ni ritmo, dos de las principales herramientas de la narración, puesto que el programador no sabe cuánto tiempo nos va a llevar terminar un área o eliminar a un jefe final.

Dicho de otro modo, al hacer un juego lineal, lo hacemos menos juego al eliminar su característica definitoria (la toma de decisiones), mientras que al hacerlo abierto debilitamos su narrativa.
Planteado de esa forma, parece que estamos condenados a vivir atrapados entre la espada y la pared, entre el entretenimiento interactivo y la narración de historias, teniendo que escoger entre lo uno o lo otro, llegando a la conclusión lógica y cruel de, ¿para qué narrar historias mediante un videojuego si existen medios mucho mejores para hacer eso?”

Y, una vez leído esto, pongo en duda que la narrativa deba limitarse a ser algo tan estricto. Cierto que es predefinida -por definición-, pero que sea lineal o abierta no altera el resto de sus cualidades.

El primer ejemplo que me ha venido a la mente al intentar cuestionar los argumentos de arriba ha sido el Desembarco de Normandía. En ocasiones he leído sobre aquella batalla, y he visto películas donde se recreaba. No obstante por muy buena que fuera la literatura o el cine al respecto nada es comparable a la sensación de desembarcar en unas playas de Normandía virtuales y fotorrealistas, con tus compañeros cayendo a tu lado y la artillería dejándote sordo durante unos instantes. Cierto que la literatura tiene la profundidad de dar a conocer sensaciones y pensamientos, pero si esas sensaciones y pensamientos son los tuyos, y la calidad audiovisual es igual o superior a una película, ¿de verdad que es razonable pensar que esos medios son superiores para narrar? Son distintos y simplemente, a su modo, igualmente dignos.

Estoy de acuerdo con el tema de la libertad como handicap para el poder narrativo, pero sólo si el entorno que hemos creado no está preparado para responder convenientemente a las elecciones del jugador. Un juego con una buena narrativa debe ser a la vez un mundo en si mismo que ofrezca al jugador la posibilidad de crear su propia historia sin que se de cuenta. Que las aventuras, los personajes y las posibilidades estén ahí y seamos nosotros quienes las enlacemos y conectemos según nos convenga. El poder de control narrativo en otros medios cierto que es una ventaja, y hace las cosas más fáciles a la hora de contar algo concreto, pero el indeterminismo en los juegos no es en absoluto un punto negativo sino una cualidad a la que aún faltan años para sacarle verdaderamente el jugo, pero que títulos como Fable, Oblivion, Fallout, Mass Effect y demás ya están comenzando a explotar.

Otro ejemplo sencillo para comprender lo que intento decir es el papel de Master en una partida de rol. En teoría, un buen Master es capaz de competir con la literatura en todos los niveles, de hecho antes de empezar la partida se suelen crear relatos cortos y descripciones preparatorias que son, a fin de cuentas, literatura. Pero cuando la partida comienza todo es aleatoriedad y caos, resultando imposible prevenir qué va a ocurrir. Y no obstante la narrativa de un juego de rol es poderosa y rica, incluso memorable en ocasiones con tramos que, al igual que en una buena novela, no se olvidan en la vida.

En resumen, que todos podemos darle un significado personal al concepto “nivel artístico” y dentro de una década será más sencillo debatir al respecto de los medios narrativos, si acaso no aparecen nuevos.

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Incongruencia

Mayo 12, 2009

Acostumbrado a la precision matematica de los lenguajes de programacion, sigue chocandome la incongruencia de los lenguajes humanos repletos de bugs. Hoy por ejemplo me he topado con un “fallo” entre el eslovaco y la palabra Casablanca. Supongo que en todo el mundo se lee de la misma forma, es decir, en castellano: “Casablanca”. Al menos en Eslovaquia asi ocurre, aunque si se leyera en estricto eslovaco seria algo asi como “Tzasablantza”. Ahora bien, si por necesidades del contexto se debe modificar la palabra con alguna declinacion, Casablance por ejemplo, aunque en eslovaco sea “Tzablantze” y en castellano siga siendo “Casablance”, los eslovacos lo pronuncian como “Casablanque”, usando una variacion de la palabra extranjera cuyo sonido no existe. Lo mas logico seria utilizar la parte no modificada en el idioma original y la modificada por la declinacion en eslovaco, algo como “Casablantze”. Y solo he colocado un ejemplo sencillo dentro de un lenguaje famoso por sus excepciones incoherentes, supongo que por lo poco pulido (el eslovaco tiene gramatica oficial solo desde el 1852, poco mas de siglo y medio).

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La mejor foto relacionada con “Incongruencia” que pude encontrar.

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Summer

Septiembre 11, 2008

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Nano

Abril 23, 2008

Poca gente es consciente del poder de las cosas pequeñas. Del SUMO poder de las cosas MUY pequeñas. Adoro la mezcla de fascinación y terror que todo acto de violenta evolución supone. De cómo un arma de doble filo puede dar y quitar tanto, según cómo y quién la use. De proyectos de ingeniería capaces de borrar toda la vida del planeta en caso de desliz pero con el potencial de otorgar la inmortalidad.

Iros preparando.

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Esclavo

Febrero 28, 2008

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Me ha llamado la atención un documento donde se informa que en Irak hay actualmente 4.000 pequeños robots destinados a uso bélico, y que aviones no tripulados llevan ya a sus espaldas 400.000 horas de vuelo con éxito. El documento mira al futuro y predice, sin atrevimiento, máquinas no supervisadas decidiendo cuándo, dónde y a quién disparar. En el documento se destila una total ausencia de alarmismo, y con razón: actualmente restringir el uso de la robótica y la IA sería equivalente a la decisión de los primeros hombres en cortarse un poco a la hora de usar el fuego. Tonterías. Ocurra lo que ocurra en un futuro, que habrá cosas gordas y horrendas, eso nadie lo duda, la realidad superará siempre a la ficción. ¿Robots homocidas usados por terroristas? Habrá otros robots que puedan detenerlos. Es la escala de la piedra y el palo, el arco y la flecha, la catapulta, cañón, pistola, rifre y ametralladora, bomba atómica. Habrá desarrollo, la ofensa crecerá pero la defensa se hará más grande para contrarrestarla en un ciclo sin fin, esperemos. Siempre existira un especial equilibrio. Al final aguantaremos (seremos una especie animal protegida dentro de un parque natural en el mundo gobernado por las máquinas), pero lo importante es que sobreviviremos. O no.

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Jaqueca

Febrero 13, 2008

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Lo podemos llamar navegar a la deriva. Normalmente sucede cuando debemos hacer algo y en cambio acabamos gastando incontables minutos de web en web, sin un hilo común que empuje nuestros pasos salvo la curiosidad. Como en todo, tenemos nuestras guías: lugares donde otros colocan pistas o recomendaciones y que no son más que nexos para nuevos caminos. Pero la mayoría de la gente tiene diversas páginas que visitan diariamente y, a partir de las cuales, no son capaces de avanzar. Otros, en cambio, son más retorcidos. Los miembros de esta mayoría suelen preguntar a los de la minoría cómo pueden conocer tal cosa, cómo las encuentran y dónde. Lo que marca la diferencia puede denominarse el factor esponja.

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Recuerdo determinada conversación hace aproximadamente dos años, durante un descanso en la cafetería de mi facultad. Éramos unos cuatro, presumo sin temor a equivocarme de la minoría cerrada con múltiples factores comunes: procastinación crónica, déficit de sueño y relojes internos casi invertidos. Uno de ellos, de vez en cuando lector de este blog aunque dudo él recuerde sus palabras, dejó fluir un sutil pensamiento: “Me encantaría calcular la cantidad de información que entra en mi cabeza a lo largo de un solo día”. En efecto, internet permite una sobrealimentación para el cerebro como nunca antes se ha dado. No es equiparable por ejemplo leer un libro seis horas seguidas a estar seis horas seguidas cambiando de web cada dos minutos, lo que equivaldría en el mismo tiempo a tratar casi doscientos temas distintos. Cada día.

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En aquella conversación nos preguntamos los efectos negativos de esa sobrealimentación. Estaba claro que tantas chorradas por hora sólo tenían como aspecto positivo el interés casual. “Me acabará explotando la cabeza”, comentó el mismo individuo. Porque si nos planteamos recordar los centenares de chorradas que leímos, vimos y escuchamos la semana pasada puede resultar casi imposible. Pero la misma memoria fluye a un primer plano sólo con un leve recordatorio. He estudiado lo suficiente del funcionamiento de la memoria para saber que hay mecanismos cerebrales para administrar sus recursos, pero estos mecanismos fueron implementados en nuestros cerebros antes de que existiera la red de redes. ¿Conclusión?

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Ahora soy incapaz de quedarme con hambre; necesito navegar a la deriva y descubrir algo más interesante, más original. Saber más. Pero no hay atisbos para conocer cuáles serán las consecuencias. Quizá toda esta -a fin de cuentas- morralla va a proteger nuestros cerebros de problemas seniles en el futuro. O tal vez sea el causante de nuevas enfermedades mentales de las que no se tiene noticia. Con el mismo realismo pesimista que no pude evitar en el post de Zeitgeist debo decir que ya hemos tirado los dados, y la suerte está echada. Tú que me lees incluido.

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Pastafarismo

Agosto 19, 2007

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Descartando las que van por la calle vestidas como putones verbeneros la mujer tendrá en el futuro una capacidad especial para combinar los colores de su vestuario. Allá por los años cuarenta, en la India se descubrieron indicios de una extraña mutación que teóricamente haría que algunas personas tuvieran una visión no compuesta por tres colores (rojo, verde y azul), como tenemos todos, sino compuesta por cuatro pigmentos (un cuarto denominado “rojo virado” que dependería del individuo y que estaría entre el rojo y el verde). Esta mutación se ha consolidado en las últimas décadas y existen docenas de mujeres “tetracromáticas” en todo el mundo, cantidad que está destinada a crecer y, posiblemente, a convertirse en dominante a muy largo plazo. Digo mujeres porque la mutación en cuestión sólo acontece cuando se desarrollan los óvulos dentro del embrión femenino, lo que dejaría un hipotético mundo de hombres tricromáticos y mujeres tetracromáticas exclusivamente. Podría crearse una línea de películas y televisiones discriminatorias sexualmente.

Bacterias

O tal vez no. El plazo para que este mundo diera lugar llegaría más tarde que el momento en que la genética permita moldear la vida como si de arcilla se tratase. Y ahí es donde quiero entrar. Técnicamente sería posible que también nacieran hombres tetracromáticos y, ya puestos a remangarnos, a hacerlos pentacromáticos, octocromáticos… Pero cuesta imaginarse el poder de adelantarse a la evolución, alterar su inercia o incluso darle la vuelta por completo. Imaginemos el hipotético caso de que evolutivamente convenga que aparezcan nuevos homínidos, haciendo que el Homo Sapiens se ramifique sin que los distintos grupos humanos puedan por ejemplo procrear entre si. A buen seguro, ya sea por intereses comerciales, sociales o incluso éticos, podría evitarse cortando de raiz cualquier variante que no conveniera. Sería un legal exterminio preventivo antes de que la evolución sucediera. Y es que un mundo antifascista se parece mucho a uno antievolutivo.

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Ingeniería genética a un lado y sin que ello provoque que debamos cambiar nuestra conducta, conviene saber que todo cuanto hacemos repercute en cambios futuros, por muy nimias que nuestras acciones puedan parecer. Depilarse, fumar y beber alcohol con asiduidad y desde edades muy tempranas, más en el menos resistente a las drogas cuerpo femenino, la promiscuidad, la nocturnidad, la música a demasiados decibelios y muchos otros factores están destinados a provocar “novedades”. Sin importar dónde se encuentren en el camino la evolución y la ingeniería genética a la carta, los cambios están aquí, aunque no a la vista de todos. Cierto es que en apenas una década dos generaciones pueden reconocerse como muy distintas (evidentemente en cuestiones de conducta) pero el sector de la enfermería sabe que eso no termina ahí. Hace veinte o treinta años la mayoría de los recién nacidos de occidente salían al mundo bastante calvos y con los ojos completamente cerrados. Hoy en día la mayoría nacen con una densa mata de pelo y los ojos totalmente abiertos, así que… bienvenidos al ¿futuro?

Evolution

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Entropia

Junio 27, 2007

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Regreso aquí invocado por las huestes del infierno y con una contradicción bajo el brazo. Hablemos de termodinámica. En el Universo la energía tiende a distribuirse uniformemente y a esto se le llama maximizar la entropía, considerando entropía a la tendencia de todo sistema físico a encaminarse hacia un estado de reposo. Reposo equivale a equilibrio, y según su definición el equilibrio es un estado en el que conviven procesos o factores que pueden generar cambios pero que juntos no los provocan. Traslademos esto a algo más humano.

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Si se imagina la vida como un sistema ¿es posible decir que en la vida existe entropía y todos tendemos hacia el equilibrio? (He pasado de un tema a otro muy distinto, lo sé, pero aquí hago lo que me da la gana). El tiempo lima irregularidades, da perspectiva y distribuye poder y, hasta cierto punto, justicia. Es raro el caso de quien llega alto y no cae, sufre cuando lo tenía todo hecho o se topa con un gran momento de gloria en medio del dolor. Mi contradicción es el hecho de no saber si existe más satisfacción en un estado personal equilibrado que dentro de uno inestable y caótico, el no saber si a la larga conviene una vida estable u otra más incontrolada e inesperada. Lo que pretendo es llegar a una conclusión, aunque sea porcentual, a la cuestión de si nuestras vidas tienden a un estado feliz, o en su defecto equilibrado, ya que no tienen pinta de ser cosas equivalentes y seguramente deban tratarse por separado ¿Sirve de algo preguntarse estas gilipolleces al comienzo del verano? ¡Ya estoy de vacaciones!

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Vaivenes

Mayo 15, 2007

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En mi reino de lo efímero dos semanas son una eternidad, las canas se vuelven negras sin necesidad de tinte, meses enseñan como décadas y uno se siente imberbe ante quienes doblas en edad. He dado todo cuanto soy en trenes que partirán en dirección contraria y sin equipaje mi identidad entra en crisis viendo en el espejo a alguien cambiándose el peinado, la perilla y las patillas mientras en su interior son construidos rascacielos que derriban aviones de realidad. De príncipe a sapo y de líder a pazguato el amor propio juega a dar saltos con la pata coja mientras el presente transcurre lento y con un tufo a eventualidad. Necesito recuperar mucho, incluyendo el criterio que jamás llegué a poseer; criterio para no querer lo que no me conviene y ponerme a los mandos de quien esto escribe: control. Arrancar todas las páginas y comenzar a vivir desde cero. Y si alguien me encuentra, que me envíe a casa. Me busco y me echo de menos.

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Just a Car Crash Away

Love is a fire.
Burns down all that it sees.
Burns down everything.
Everything you think
Burns down
Everything you say.

She blew me her death-kiss
And the mouth-marks
Bled down my eyes,
Like her dying
On my windshield.
I can already feel
Her worms
Eating my spine.
So how can it be this lonely?
Is this all we get
For our lives?
Is love only sweeter when
One of us dies?

Then I knew that our love was
Just a car crash away.

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Observadores

Mayo 11, 2007

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A veces siento un odio terrible hacia la naturaleza que no logro explicar. Recientemente me atreví a afirmar en público que el ecologismo era algo inhumano, y luego me vinieron dudas sobre la propia definición de inhumanidad. No me gusta encontrarme “por sorpresa” con palabras que esconden tanta ambigüedad; supongo que estoy demasiado acostumbrado a los sistemas axiomáticos y cuando hurgo en cuestiones lingüísticas una parte de mí, la más fría y matemática, siente que camina sobre un barro muy espeso… pero la propia naturaleza es inhumana, que cada cual le aplique la definición que crea conveniente ya que adjetivos como “bueno”o “malo” son igualmente ambiguos.

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Escribo esto porque en ocasiones, por un pequeño detalle superficial, la vida de una persona puede cambiar enormemente o seguir un rumbo determinado al nacer. La naturaleza pone una pequeña marca en algunos individuos y desde entonces quedan vetados para siempre en niveles sociales, económicos o intelectuales, porque es la misma naturaleza la que hace incompletas las vidas de los humanos por un mero capricho, regalando y privando sin justicia a nivel biológico mientras hace combinaciones, positivas a la larga pero dejando por el camino toda una legión de amargados, deformes físicos y mentales, inadaptados, acomplejados o mártires. Es la injusta lotería biológica de nacer con algo de más o de menos, de sernos quitado un detalle más adelante o puesta una carga sin remedio.

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En el proceso de generar extrañas combinaciones genéticas y una variedad de productos defectuosos para sacar un 0,1% de provecho, la naturaleza deja en ocasiones engendros desechados en apariencia, sin utilidad reproductora pero que aportan lo que alguien con una vida plena desconoce: una visión especial, la captación de detalles que aquellos despistados con una vida “normal” no son capaces de percibir. Mientras la gente va de compras a las tiendas de moda, amplía sus redes sociales en una terraza o se restriega en una discoteca, personajillos modestos, casi invisibles, callados, inofensivos y poco llamativos, observan y piensan; observan y piensan constantemente mientras la gente camina a su alrededor sin verlos. Y aunque la naturaleza no les haya dado el rol más deseado sí tienen, en el fondo, el papel más humano de todos, o al menos el más alejado de lo animal: poder discernir lo inhumana que es la naturaleza al no quedarles más remedio que no-vivir.

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Videodescubrimiento de Kermes que comparto aquí:

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Rayado

Abril 28, 2007

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Como una goma de borrar, mi carne se deshace al roce del hormigón y el cemento. Es el precio a pagar por la sensibilidad total: ser capaz de sentir la caricia de un solo cabello supone desmenuzarnos como un pavo asado ante un cuchillo eléctrico. Nuestra carne de cochinillo puede cortarse con el filo de un plato y deformarse como la arcilla; sufrir moratones por un simple golpe e hincharse por un pellizco; verse atravesada por espinas o mutilada por hojas de papel. Mantequilla ensangrentada. Pero todo esto se regenera y sutura con cicatrices y pústulas dejándonos sólo una simple huella estética. En cambio las palabras jamás se enfrían. No dejan marca visible pero aprietan como pinzas y tampoco rompen huesos como los palos y las piedras pero matan en vida. En otras ocasiones es la ausencia de la palabra y no su contundencia dicha la que nos corrompe. Igual que el oxígeno, podemos necesitar de algunas frases para respirar sin asfixiarnos y como una droga oírlas para conservar la paz y la cordura durante unos pocos minutos. Pero el oxígeno puede oxidarte, corromperte igual, volverte anciano prematuramente y en determinados días hacerte sentir más viejo de lo que eres en realidad. Un ser inmaduro y podrido. Un ser humano normal.

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The Upwardsaurus Spiralensis

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Patient

Abril 11, 2007

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Sin miedos no hay agobio, igual que no hay paciencia sin esperanza. La paciencia es resistencia, o como asegura su definición, la constante oposición al mal o el evitar que el sufrimiento domine al hombre. “El paciente va haciéndose fuerte poco a poco, mientras que el fuerte sabe ser siempre paciente”. Y tiene su mérito. Cuando uno es por naturaleza impaciente, mostrar justo lo contrario, nadar en la paciencia sin quejarse, es un tour de force. Porque igual que sonríes a la menor pista, besas el suelo en caso contrario. Pero soy paciente, es lo que debo y sólo puedo ser. Esperar, como se espera que una fruta madure en el árbol, como se espera que el árbol crezca tras ser sembrado por el hombre o como el hombre espera a que nazca su hijo. Paciencia, igual que cuando se ha estado toda la noche en vela y poco a poco la oscuridad comienza a clarear, las estrellas se difuminan en el horizonte y sabes, con suma certeza, que justo frente a ti amanecerá y entonces habrá merecido la pena ser paciente.

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The Patient Theme

A groan of tedium escapes me, startling the fearful.
Is this a test?
It has to be. Otherwise I can’t go on.
Draining patience. Drain vitality.
This paranoid, paralyzed vampire act’s a little old.
But I’m still right here, giving blood and keeping faith. And I’m still right here.
But I’m still right here, giving blood and keeping faith. And I’m still right here.
I’m gonna wait it out

If there were no rewards to reap,
no loving embrace to see me through this tedious path I’ve chosen here,
I certainly would’ve walked away by now.
I’m gonna wait it out
If there were no desire to heal
The damaged and broken met along this tedious path I’ve chosen here,
I certainly would’ve walked away by now.
I still may. And I still may.
Be patient.
I must keep reminding myself of this…

If there were no rewards to reap,
no loving embrace to see me through this tedious path I’ve chosen here,
I certainly would’ve walked away by now.
And I still may. And I still may. And I still may.
I’m gonna wait it out.
I’m gonna wait it out.
Gonna wait it out.
Gonna wait it out.

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Desesperanza

Abril 5, 2007

Melankol – Edward Munch – 1894

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Buscando una imagen que retratara la desesperanza me encontré a mí.

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Ockham

Marzo 26, 2007

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Antes de ayer, mientras la selección recibía críticas a mi alrededor, me pregunté quién calculaba el tiempo de posesión del balón. España 63% – Dinamarca 36%. Me imaginé a algún personajillo pulsando un botón cada vez que un jugador robaba el balón a un contrario, siempre atento, y ya en plan soñador pensé en algún programa de reconocimiento de imágenes que distinguiera el color de las camisetas. La verdad es que no estuve demasiado atento al partido, todo sea dicho, y mientras abría el abanico de posibilidades Karnaugh a mi lado sentenció: “Está claro que se inventan las estadísticas”.

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Entia non sunt multiplicanda praeter necessitatem. O en castellano, el principio de la navaja de Ockham dice: En igualdad de condiciones la solución más sencilla es probablemente la correcta. Siempre he adorado este principio. Lo he acogido con agrado de la ciencia, lo he visto fluir en la informática y me gusta ponerlo a prueba en la vida. La sencillez es ventajosa en la mayoría de las ocasiones. Uno de los principios budistas es hacer relación entre el sufrimiento y la cantidad de posesiones. Cuanto menores sean nuestras conexiones y distracciones con el mundo material menos problemas tendremos. Y la sencillez fluye con frescura. A veces con pocos medios, despreocupación e ilusión uno puede perder por completo la noción del tiempo y satisfacer lo que las posesiones no pueden saciar.

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Ahora bien, a nivel emocional la navaja de Ockham se invierte. En igualdad de condiciones, en mi subjetividad, la persona más compleja resulta siempre la más atractiva. Me gustan los retos, todo lo imprevisible y que pueda complicarse. Soy un liante y necesito que me enreden. No me gusta lo precocinado, ni las cimas poco elevadas ni los tramos condicionados. En igualdad de condiciones cualquiera obtendría satisfacción con mayor velocidad que yo, y sin embargo me gusta complicarme. En mi cabeza tengo un mundo que alimentar con mundos de otras cabezas, pero es difícil que se den las circunstancias adecuadas: Ockham siempre juega en mi contra con mayor posesión del balón.

(Fotos: Sito. Teaser trailer coming soon)

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Saffir

Marzo 20, 2007

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El diamante es famoso por su dureza pese a que pueda partirse fácilmente ante un solo golpe. En general tienden a considerarse antónimos los términos duro y frágil cuando en realidad es difícil encontrarlos separados. Un trozo de hierro se puede fraccionar, igual que el vidrio, pero elementos sumamente frágiles pueden sorprender por su inesperada dureza. Todo depende de las escalas y el caos traspasa las magnitudes, pues convierte lo duro en frágil y lo frágil en duro cuando le viene en gana.

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Su simple aletear genera un huracán en el otro extremo del planeta. En zonas donde los tornados y huracanes asolan sin cesar las mariposas no deben ser muy bien vistas. Es irónico que la construcción más grande y resistente pueda ceder ante un suave aleteo, y que algo tan pequeño y delicado, capaz de morir al mínimo roce, tenga en teoría el poder de arrasar ciudades según el efecto que lleva su nombre. Llega la primavera y los aleteos se multiplican; miro al horizonte y siento el aire cargado de electricidad. Una tormenta se aproxima y todo lo que soy tiembla.

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