The Fountain, en mi opinión la mejor película en lo que va de siglo.

En éste, tu blog cultural favorito, hay lugar para todas las artes:
Precioso.

Algo en mi interior tiene ganas de realizar un montaje de este tipo sólo por diversión -y en el improbable caso de que tuviera el tiempo-. Eso sí, de llegar a hacerlo, sería tan retorcido que daría para meses de chorra viral. Pero necesito refrescar el 3D studio.
Aquí el colega explicando cómo lo realizó:

Cloverfield a un lado, he descubierto algo que si los encargados de marketing conocieran habría sido un añadido interesante a la película. Se trata de un apartado especial de la NOAA, el instituto de monitorización oceánica yanki, que se encarga de analizar los sonidos de las profundidades estudiando con ello volcanes, ballenas, delfines y submarinos, algo en plan los radiotelescopios de Contact pero bajo el mar. Lo interesante del apartado en cuestión es que los sonidos que en él se encuentran son catalogados como “de origen desconocido”, añadiendo en alguno de los casos que el origen tiene toda las papeletas de ser animal, y por potencia y demás, desde un bicho bastante grande. En otros casos el sonido cambia de frecuencia de forma muy acuciada y casi mas inquietante que el anterior. Son un total de 6 sonidos, alguno de los cuales incluso dio para noticias en varias cadenas, como la CNN. Merece la pena destacarlo por ser un instuto gubernamental que sólo analiza y archiva, dejando las especulaciones a un lado al no tener más datos. Siempre he sido muy crítico con la criptozoología, pero no es esa pseudociencia la que me viene a la mente al escuchar esos sonidos precisamente.
PD: Aquí podeis comparar los sonidos con otros catalogados dentro de parámetros normales.

Videoclip del supuestamente octavo mejor guitarrista de la historia con mi segundo pintor favorito, juntos en perfecta armonía. Aleluya.

Hace unas horas escuchaba el disco Holy Wood de Marilyn Manson mientras trabajaba con determinadas tablas de una base de datos. Me dio por entrar en mis feeds y por casualidad acabé accediendo en una detallada explicación visual de la obra de MM, con detalles que no conocía. Muy apropiado, pensé, dado que era lo que estaba escuchando. En determinada línea me detuve al leer, juntos en la misma frase, dos referencias al Fin de los Días. Uno era el nombre Nabucodonosor, y el otro era la Cruz Lorraine. Interesante, me dije, siendo Nabucadonosor la traducción de Nebuchadnezzar, que sonará a quien me conozca, y siendo la cruz de Lorraine la que aparece en la bandera de Eslovaquia que tengo justo a mis espaldas. En ese instante pasé de nuevo a mis apuntes y, en la tabla en la que estaba trabajando, llena de destinos turísticos, había un error: se había insertado Hollywood y, más adelante, Holy Wood. En ese momento el disco de MM terminó recargando su particular revolver, cerré la web y decidí que ya eran suficientes tonterías por ese día. Continué trabajando.

A lo largo de la década de los ‘00 (supongo que así deberemos llamarla en algún momento) hemos reoído y releído lo malos que éramos los consumidores de entretenimiento digital pirateando música a mansalva, dejando pobres a los músicos y ahogando a las desamparadas discográficas. Compañías como Universal se veían obligadas a confiar, en su momento, en experimentos como el iTune de Apple a fin de no cerrar ingresos, o en meterse en berenjenales como el DRM. Esta semana, los directivos de todas estas compañías han recibido la patada en sus huevos más sonora de la historia.
El grupo Radiohead, con Thom Yorke a la cabeza, logró liberarse legalmente de la discográfica EMI hace unos tres meses consiguiendo con ello ser dueños de si mismos y sus futuras obras. En vez de meterse en otra discográfica, con ojos abiertos a la actualidad, decidieron romper con lo establecido y subieron su nuevo disco, In Rainbows, a su página web para que cualquiera lo pudiera descargar haciendo un ingreso a voluntad, esto es, ingresando de cero a infinito. Yo me lo bajé en su momento y de vez en cuando lo disfruto como uno de los mejores de la banda que es. Y a comienzos de 2008 llega la patada. Radiohead decide, tras esos meses ofreciendo el disco gratuito, sacarlo de forma física en las tiendas y se convierte en número uno en el Reino Unido, Estados Unidos, Canadá, Japón, Francia e Irlanda después de haberlo ofrecido gratis.
Pocos días después de que Radiohead iniciara el experimento en su web el otoño pasado, Trent Reznor arrancó el suyo. Había producido a un cantante llamado Saul Williams, sin demasiada relevancia internacional, y ninguna discografía confiaba en el disco (The Inevitable Rise and Liberation of Niggy Tardust). Lo subió a su web oficial para que cualquiera lo pudiera bajar, gratuitamente o no. Y a comienzos de esta semana Reznor hizo público el baremo: no sólo habían conseguido recuperar lo invertido en el album, del que por otra parte no habían gastado nada en publicidad, sino que habían obtenido beneficios y ahora la gira de Saul Williams, conocido por más gente, está desbordando a los organizadores. Incluso otros que parecen interesados en seguir la estela son los mismísimos Depeche Mode… Empiezo a pensar que internet es lo mejor que le ha sucedido a la música desde el Pentagrama.